Mitos sobre el equipamiento en Torres del Paine: no necesitas botas de montaña de €300
Descubre por qué la rigidez y el precio elevado de las botas son sobrestimados para el circuito W y qué priorizar en su lugar.


Recuerdo claramente la semana anterior a mi primera salida a Patagonia. Pasé tres noches enteras despierto, deslizando el dedo por catálogos online de marcas高端, convencido de que si no pisaba el Parque Nacional Torres del Paine con botas de cuero rígido tipo alpinismo, mis tobillos colapsarían antes de llegar al Refugio Grey. El recibo mental sumaba más de 400 euros. La realidad, que aprendí a la fuerza en el terreno, es que esa mentalidad de "supervivencia extrema" es un error costoso y doloroso.
El trekking "W" en 2026 sigue siendo, esencialmente, una ruta de senderismo de largo recorrido. No es una escalada técnica en hielo ni una travesía de alpinismo en la que necesites soporte para grampones automáticos. Analizando la logística de la ruta y el perfil del terreno, es hora de derribar la creencia de que el equipamiento caro es sinónimo de seguridad o comodidad.
La falacia de la impermeabilidad total frente al barro de Patagonia
El mito más pernicioso que circula en los foros de viaje es que tus pies deben permanecer secos al 100% durante toda la travesía. Vendedores de tiendas outdoor te jurarán que necesitas membranas Gore-Tex Pro de alta densidad para sobrevivir a la famosa lluvia patagónica. Permíteme ser brutalmente honesto: en el "W", tus pies se van a mojar, cueste lo que cueste el calzado.
La hidrología de Torres del Paine es traicionera no solo por la lluvia que cae del cielo, sino por el agua que viene del suelo. En 2026, tras un invierno de precipitaciones récord, los tramos entre el Refugio Paine Grande y el Campamento Italiano tienencharcas permanentes que superan el tobillo. Aquí es donde la impermeabilidad se vuelve tu enemiga. Una bota de cuero con membrana "a prueba de agua" funciona como un estanque: una vez que el agua entra por la parte superior —y entrará—, la membrana impide que salga.
Me encontré con senderistas de pie en el guardaparques de las Torres, con ampollas en los talones causadas por la maceración de la piel, el famoso "pie de trinchera". Sus botas impermeables de 300 euros habían retenido el sudor y el agua de los vadeadores durante horas. La alternativa lógica es un calzado transpirable que drene el agua rápidamente. Si tus zapatos se mojan en un charco, pero se secan con el viento y el movimiento en dos horas, estarás mucho más cómodo que si llevas un balde de agua pegado al pie durante seis.
Rigidez alpina: ¿Amiga o enemiga en los kilómetros de larga distancia?
Aquí entra el núcleo de mi experiencia y la corrección más urgente que hacer. La gente confunde "senderismo de montaña" con "alpinismo técnico" y compra botas diseñadas para llevar cargas de 30 kilogramos sobre nieve dura. Las botas rígidas, con suela pesada y caña alta, son fantásticas para terrenos irregulares donde la torción del tobillo es un riesgo constante y el peso de la mochila es brutal. Sin embargo, la logística del "W" en la actualidad facilita que viajes con mochila ligera.
Si decides utilizar el servicio de porteadores (que ha aumentado un 20% su demanda este año) o reservar los "full board" donde solo llevas tu cámara y ropa interior, tu mochila difícilmente superará los 8 o 9 kilos. Con ese peso, una bota rígida no solo es innecesaria, es contraproducente. La suela rígida impide que el pie se flexione naturalmente al pisar, lo que altera tu biomecánica y provoca fatiga muscular en la tibia y la pantorrilla mucho antes de lo habitual.

El circuito "W" tiene una superficie predominantemente de tierra compactada y, lamentablemente, mucho cemento y pasarelas de madera en los tramos más concurridos. Caminar 25 km al día sobre superficies duras con suelas que no se doblan es como caminar golpeando el talón contra una tabla. Un calzado de "trail running" o de senderismo ligero (tipo A/B en la escala de rigidez) permite que el pie absorba el impacto. Aprendí esto por las malas en el Circuito 'O' vs 'W' en Torres del Paine: cuál elegir según tu resistencia a la soledad, donde la necesidad de soporte es ligeramente mayor, pero incluso allí, la rigidez excesiva fue mi error número uno.
El precio de la estabilidad: ¿Vale la pena el ahorro de tobillo?
Existe la creencia dogmática de que las botas de caña alta son obligatorias para evitar esguinces. Si bien es cierto que la caña alta ofrece un soporte lateral, no es una barrera infalible contra la torsión. Más importante que la altura de la bota es la estabilidad del tobillo que tú mismo desarrollas y el ajuste del calzado.
En mi visita al sector del Valle Francés este año, crucé con un grupo de jóvenes españoles que iban con zapatillas deportivas deRunning y bastones de trekking. Su lógica era simple: los bastones aportan los dos puntos de contacto extra que estabilizan la pisada en las zonas de roca suelta, liberando al pie de la necesidad de estar encerrado en una cáscara de cuero. Ellos llegaron al Campamento Británico una hora antes que yo, que arrastraba mis botas de montaña de 350 euros.
El problema es que muchas botas de gama alta tienen un talón ancho en el molde interno. Si tu talón es estrecho o mediano, flotarás dentro de la bota. Ese micro-movimiento, sumado al peso extra, es lo que realmente causa torceduras. Una zapatilla de trail running que se ajusta como un guante, manteniendo el pie bloqueado, ofrece una respuesta más precisa en el terreno irregular del mirador Base de las Torres. La falsa sensación de seguridad que da una bota pesada a menudo nos vuelve más descuidados al pisar, aumentando el riesgo de accidente por distracción más que por falta de equipo.
Amortiguación vs. Protección: El trade-off real en la roca volcánica
Otro punto de discusión es la protección en la planta del pie. Es cierto que en los tramos de acercamiento a las Torres, el suelo es una mezcla agresiva de grava y roca afilada. Aquí es donde las suelas de espuma blanda de algunas running shoes fallan, y es donde debes estar dispuesto a hacer una inversión inteligente, no necesariamente cara.
No necesitas cuero. Necesitas una goma compuesta pegada a una plantilla que resista la punción. Hablando de experiencias desastrosas, en un viaje anterior al Salkantay, cometí el error de llevar suelas muy finas y el dolor fue insoportable, algo que narré en Cómo le gané al mal de altura en el Salkantay sin pastillas: mi desastre en el primer día. Para Torres del Paine, la solución intermedia es la clave: busca un calzado categorizado como "Approach" o senderismo técnico. Tienen la goma para escalar rococa y la flexibilidad para caminar, pero carecen de la impermeabilización absoluta y el peso muerto de las botas de montaña.
Comparativamente, las rutas de Nueva Zelanda, como el Kepler Track, tienen terrenos mucho más fangosos y mantenidos, pero incluso allí, la sobreprotección es un error frecuente. Si lograste reservar en Nueva Zelanda después de perder el sorteo del Kepler Track, notarás que el terreno es menos pedregoso que Patagonia, lo que refuerza la idea de que elegir el zapato depende del ecosistema específico, no de un dogma universal.
Logística de secado y mantenimiento en los Refugios
Hay un factor práctico que pocos mencionan y que determina el éxito de tu viaje: la logística del secado. Los refugios en el "W" son húmedos por naturaleza. En la temporada alta 2025-2026, la saturación de las zonas de secado fue un problema constante. Si llegas con botas de cuero pesadas y empapadas, tardarán 48 horas en secarse, incluso cerca de las estufas de leña.
Si planeas hacer caminatas consecutivas —por ejemplo, salir de Grey hacia el Valle del Francés al día siguiente—, cargar con dos pares de botas pesadas es una logística absurda. Con calzado sintético ligero, puedes colgarlos de tu mochila mientras caminas y el viento patagónico hará el resto. Al llegar al próximo refugio, tus pies estarán secos y listos. La capacidad de recuperación del cuerpo en una ruta de cinco días depende totalmente de mantener los pies sanos, y eso es matemáticamente más difícil con equipos "indestructibles" que retienen la humedad.
El verdadero costo de un viaje mal equipado
Al final del día, gastar 300 euros en botas que terminan llenas de ampollas en el tercer día no es una inversión, es un despilfarro que arruina la experiencia. He visto a personas tener que abortar el ascenso final a las Torres simplemente porque el dolor en sus pies, provocado por botas rígidas y mal adaptadas, era insoportable.
La próxima vez que veas una lista de equipamiento que exige "botas de montaña impermeables obligatorias", cuestiónalo. Piensa en los kilómetros, en el peso de tu mochila y en la realidad climática del sur de Chile. Tu mejor aliado no será la etiqueta de precio más alta, sino un calzado que respete la biomecánica de tu paso y entienda que, en la naturaleza, la humedad es un compañero de viaje inevitable con el que hay que convivir, no contra el que hay que librar una batalla perdida.

