Circuito 'O' vs 'W' en Torres del Paine: la decisión logística y mental que define tu viaje
Elegir entre el Circuito O y el W no es una cuestión de fitness, sino de tu capacidad para gestionar la logística de refugios en la parte trasera y soportar el viento en total soledad.


La duda más recurrente en mi bandeja de entrada este año no es sobre qué tipo de bolsa de dormir llevar o si las botas deben ser impermeables. La pregunta real, la que genera ansiedad a las 3 de la mañana, es una variación de esta: "Rafael, ¿soy capaz de hacer el Circuito O o me conformo con el W?". No estoy hablando de resistencia física. Cualquier persona con un mínimo de entrenamiento puede caminar 120 kilómetros divididos en ocho días. El verdadero filtro para elegir el O sobre el W en 2026 es mucho más prosaico y brutal: la disponibilidad de camas en la parte trasera y tu tolerancia psicológica al viento en aislamiento total.
Si estás analizando rutas en naturaleza-aventura, sabes que Torres del Paine ya no es el lugar salvaje y vacío de los noventa. El_masajeo de la logística es ahora tan importante como el pasoJohn Garner.
La trampa logística de la parte trasera
Aquí es donde se decide el 80% de las rutas antes de siquiera poner un pie en Chile. El famoso Circuito W es fácil de reservar porque está saturado de opciones. Tienes el Valle Francés, el Mirador Base Torres y Glaciar Grey, todos conectados por refugios privados (Vertice) y CONAF con capacidad alta. Si pierdes una fecha en el Refugio Paine Grande, probablemente encuentres espacio en Cuernos o en el camping italiano.
El Circuito O, sin embargo, depende de un cuello de botella infame: el sector trasero. Para completar el bucle completo, necesitas pernoctar en el Refugio Dickson y, el día siguiente, en el Refugio Los Perros o el camping del mismo nombre.
En 2026, las reservas para el sector Dickson/Los Perros se agotan en menos de quince minutos cuando abren las ventas (usualmente entre septiembre y octubre del año anterior). Si no lograste asegurar esas noches específicas, tu Circuito O muere ahí. No existe la opción de "llegar y ver si hay lugar". Los guardaparques CONAF son estrictos; sin reserva previa en el sendero de las Pumas (el tramo final del O), te hacen retroceder hasta el sector Central. Por lo tanto, la primera decisión no es "¿tengo piernas?", sino "¿tengo clics?". Si conseguiste booking en Dickson y Los Perros, ya has superado el filtro más duro. Si no, el W es tu única realidad por defecto, no por elección.

El viento como compañía: El Paso John Garner vs las multitudes
Supongamos que tuviste suerte en el sorteo de las reservas y tienes el O asegurado. Ahora hablemos de lo que nadie te dice en los folletos turísticos: el miedo. El W es social. Te cruzas con gente en cada curva, tomas café con otros viajeros en el Refugio Grey y el ruido del campamento en el Valle Francés es constante. Esa bullicio es un refugio mental; si te duele la rodilla o te sientes cansado, hay alguien para quejarte o pedir un ibuprofeno.
En la parte trasera del O, específicamente entre el Refugio Grey y el Paso John Garner, la soledad es absoluta. Ahí no hay "baños químicos" cada dos kilómetros ni refugios para escapar de la lluvia. Es tú, la montaña y un viento que no sopla, que golpea.
He visto senderistas con很好的 preparación física tener crisis de pánico en el Paso Garner porque la exposición es brutal. No es altura extrema, pero la combinación de nieve, ventiscas que superan los 80 km/h y la sensación de estar a horas de cualquier ayuda civil quebranta a cualquiera. En el W, el viento es una molestia que te despeina. En el O, el viento es un adversario activo que intenta expulsarte del parque.
Si tu miedo es a la soledad o a la sensación de vulnerabilidad ante la naturaleza sin red de seguridad, el W es la apuesta segura. Pero debes saber que esa "seguridad" cuesta la vista más espectacular del parque: la cara sur del glaciar Grey desde la divisoria de aguas. Es el verdadero trade-off: cambias la gloria por la comodidad mental.
El peso del equipo y la logística de alimentos
Otro punto crítico que diferencia a la "O" de la "W" es la logística de carga. En el W, muchas personas optan por hacer el trekking "ligero", utilizando los servicios de comida en los refugios o comprando raciones en cada parada. Puedes caminar con una mochila de 6 o 7 kilos sin problema.
En el Circuito O, especialmente si haces la ruta en sentido antihorario (recomendado para aclimatación), pasas varios días sin acceso a tiendas ni servicios completos de comidas. Tienes que cargar combustible, comida para 4 o 5 días seguidos y más ropa técnica porque la temperatura en el sector Los Perros suele ser varios grados más baja que en el valle del Francés.
Eso significa que tu mochila pesará fácilmente 12 o 14 kilos al inicio. Ese peso extra no solo castiga tus rodillas en las subidas, sino que desgasta tu mente. Cada paso cuesta el doble. Y no, no necesitas botas de montaña de €300 para sobrevivir, pero sí necesitas un sistema de suspensión de mochila que funcione, tal y como explico en el artículo sobre Mitos sobre el equipamiento en Torres del Paine: no necesitas botas de montaña de €300.. La mala gestión del peso es la razón número uno por la que la gente abandona el O en el Refugio Dickson y toma el barco de regreso.
¿Cuándo compensa el sufrimiento extra?
La decisión final debe basarse en lo que buscas. Si tu objetivo es tachar "Torres del Paine" de tu lista de deseos, tomar fotos bonitas para Instagram y dormir en cama limpia todas las noches, el W es perfecto. Es un producto turístico pulido, eficiente y espectacular en sus propias tres grandes vistas.
Sin embargo, el Circuito O compensa el esfuerzo extra con una experiencia de inmersión total. El cruce del Puente Overo en el último día, llegando desde el lado oeste, te da una perspectiva del macizo que el viajero del W nunca ve. El silencio en el campamento Serón, rodeado de ñandúes y lejos de las multitudes del Valle Francés, vale la incomodidad de cargar una mochila más pesada.
Si recuerdas mi experiencia en Perú y leíste sobre cómo le gané al mal de altura en el Salkantay sin pastillas: mi desastre en el primer día, sabes que valoro más la resiliencia mental que la física. En el O, vas a tener momentos de duda. Vas a estar mojado, cansado y aislado. Pero la sensación de completar el bucle, de ver las Torres desde un ángulo que solo el 5% de los visitantes conoce, es un cambio de vida que el W no te ofrece. El W es un viaje; el O es una expedición.
El veredicto para 2026
No voy a darte una tabla comparativa de kilómetros; es irrelevante. Mi recomendación es clara: haz el Circuito O únicamente si lograste reservar los refugios del sector trasero (Dickson y Los Perros) con meses de antelación. Si no conseguiste esas fechas, no intentes improvisar con el camping si no tienes experiencia previa en condiciones de viento extremo.
El sistema de reservas en Torres del Paine se ha vuelto tan competitivo que a veces parece que estás intentando asegurar un permiso de campamento en Yosemite el 15 del mes usando múltiples navegadores, una táctica que ya se ha vuelto necesaria también aquí.
El W es una opción fantástica para disfrutar sin estrés, pero si tienes la oportunidad de hacer el O, tómala. La soledad de la parte trasera no es un defecto, es su cualidad más preciada. En un mundo donde cada mirador tiene una fila para la foto, estar solo frente al glaciar Grey con el viento silbándote en los oídos es la forma más pura de entender la Patagonia. Solo elige tu batalla sabiendo que la dificultad del O no está en las piernas, sino en la cabeza y en el calendario de reservas.

